martes, 1 de enero de 2013
miércoles, 12 de diciembre de 2012
Ayer, hoy y mañana.~
Hoy son tres meses, noventa días. Contados
hacia atrás parecen poco, pero día a día fueron eternos. Visité el mismo lugar
aquellos días, cada día, sin excepción. Estacionaba en el mismo lugar en que lo
hice la primera vez, hace poco más de un año atrás. Cada visita traía consigo
las mismas sensaciones de la primera vez, más intensas, más angustiosas.
Fui noventa veces a buscar a la niña linda que
la última estrellada noche de un noviembre daba un emocionado si de respuesta.
Fui noventa veces siguiendo las mismas instrucciones de la vez primera, el
mismo camino. Cada día con la esperanza de ver a lo lejos a un par de hermosos
ojos verdes venir por mi, hasta mi y vendar mis ojos y guiar mi caminar hacia
la arena fría, sintiendo la brisa marina en las mejillas. Vez tras vez cargué
conmigo la esperanza de traer de vuelta a aquella dulce jovencita, de verla de
nuevo y entregarle un corazón entero, eterno palpitante de aquel sano amor
compañero. Tantos impulsos que fueron energía transmitida como momentos,
hermosos recuerdos.
Iba, porque siempre ahí, en el mismo lugar en el que dejo que las velas
revelaran sus deseos, encontraba el verdadero consuelo de mi espíritu. Y aunque
era la única sentada contemplando el ir y venir de las olas, siempre estuve
acompañada: los primeros treinta fueron mis lágrimas, fiel reflejo de la
angustia, Pena, melancolía y nostalgia que sentía, de mi misma. Los siguientes
treinta o puede que incluso hasta los cuarenta y cinco, ni la rabia, ni la
impotencia, mucho menos la frustración me dejaron sola. De ahí en más, poco a
poco, y en considerable aumento, me reconcilie con mi paz interior, con mi amor
propio. El primer día de ellos, traje conmigo de vuelta a casa a la pequeña de
cabello rizado. No sonrió durante el viaje de regreso, iba muy atenta al
camino, de no perder ningún detalle, de no olvidar el camino, de reconocer
algún rostro. Aquel día no hubo más lágrimas, aquel día continuo la vida, más
viva!
Aquel día que la encontré debió tomar una
decisión, pero la pregunta esta vez era distinta: te quedas aquí para siempre y
te rindes? O vienes conmigo y continuamos?
Optó por la tranquilidad de su corazón, eligió
volver a intentarlo aunque fuera la última vez. Decidió darle espacio a la
felicidad. Dejo fuera a su mente, espíritu, alma y corazón se hicieron eco de
una misma respuesta.
Sólo el destino, el tiempo y todo cuanto conspire en nuestras elecciones
mostrarán si en realidad estuvo bien o mal. Sólo hay que disfrutar la espera,
aprovecharla al máximo.
No esta permitido volver a nada de esto, no es una opción. Aprendió su
lección, todos aprendimos. Esa es nuestra misión en la vida: nos traen al mundo
para aprender y no tan sólo conocimientos sino también acerca de nosotros
mismos. Con todo ello aprendí de mi, y es lo único positivo. Y una vez
cumplida la misión un alguien superior nos llama a su costado.
Adiós, fue un placer!
jueves, 22 de noviembre de 2012
El sol, la luna y las estrellas.~
Se trata de aquellas
situaciones que luego de que ocurren, terminan con un fluir de conciencia que
difícilmente puedes transcribir. Te recorre todo el cuerpo, de arriba
abajo, de abajo arriba y sin pensar suspiras y acabas mirando el techo, tendido
en tu cama, recordando aquel exacto movimiento, palabra, beso o caricia. La
mayoría de las veces te cuestiones cómo fue que empezó, otras tantas de por qué
acabó como acabó y algunas otras no piensas: esas son las que más se disfrutan.
Sin ver, a ojos cerrados, en silencio y con la delicadeza misma con que palpas
el terciopelo, la magia está en sentir cada centímetro de piel, en concentrarse
solo en la respiración de uno y de otro. Velas, aromas, ternura y amor, sobre
todo amor.
El
recuerdo se lleva estos momentos, para jamás perderlos, son tesoros, los más
grandes y preciados tesoros. ¿Quién no quisiera poder gozar de ellos también?
Pero es solo una la sensación que llena el alma, que genera la satisfacción y
aquella no llega sino junto con la transición del tiempo y los movimientos: Es mía. Y de ahí, ya nada es
lo mismo. Son un cúmulo de sentimientos que explotan en un suspiro, en un beso,
en una mirada en blanco y negro. La mayoría de las veces es la mejor parte,
pero luego también viene la añoranza de las caricias en el pelo, en las
mejillas. Y sigue aquí su deseo de pertenencia: es una invitación a acomodar el
oído cerca de los latidos de su corazón, porque es ahí donde disfruta de
tenerme, de conversar, de reír como niños luego de hacer alguna maldad. Porque
es ahí donde disfruta de mi y de nadie más que de mí, donde no queda espacio
para malos entendidos, feas palabras o angustias. Ahí comienza y termina la más
linda manifestación de amor que no conocía, que él me enseñó a entender y
valorar; ahí es donde comienzan nuestros sueños juntos, ahí es donde me
encuentro con la mujer que soy y a veces olvido ser.
martes, 6 de noviembre de 2012
domingo, 21 de octubre de 2012
Cuando la vida te presente razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una razones para reír.~
Siempre
he preferido el papel. Me
trae buenos recuerdos, me habla del pasado, de cuando tenía la capacidad
inquebrantable de dejar plasmados los sentimientos en cualquier lado apenas
nacieran, de cuando mandar una carta era el gesto más romántico que pudieran
tener con uno.
Recibir una carta de puño y letra de quien se ama es cosa ya de
otro mundo, son pocos los que lo hacen, pero son detalles que enamoran y quien
ama de corazón y profundamente, no pone límite al fluir de sus emociones, son
comunes estas manifestaciones. Son parte de un fluir de pasiones, como muchos
otros, que maravillan a un enamorado corazón. Los sobre nombres cariñosos, las
lindas palabras, los buenos días, las buenas noches. Un arreglo de perfumadas
flores, una caja de bombones, una sorpresa cuando menos se espera, un beso
robado, una caricia en el pelo, una mirada sostenida acompañada de una gigante
sonrisa. Una llamada, un mensaje, una inesperada visita para dormir acompañada,
un profundo y sentido “te amo” al oído..
Tengo un palpitante corazón enamorado de esos detalles,
enamorada del amor, de estar enamorada. Tengo un corazón sensible, afortunado,
benevolente. Tengo un corazón dañado en espera constante de terminar de ser
reparado, y aunque a veces despierto y pienso que no quiero levantarme para
evitar sentir los efectos depresivos de la rutina, tengo un alma fuerte,
guerrera. Respaldada por un espíritu aventurero, entregado a la vida, a vivir
lo que sea y cuando sea.
Soy una pequeña gigante derribada muchas veces pero
sigo aquí. No me he ido a ningún lado y tampoco lo haré y aun cuando he prescindido
muchas veces de arrancar incluso de mi misma, no me he abandonado y nunca lo
haré, así sea lo último que haga.
Amo la vida, las que no han llegado y vendrán y amaré aún más y por siempre a quien con su presencia o su recuerdo me haga sentir infinitamente viva.
viernes, 19 de octubre de 2012
No soy un príncipe, pero te daré una vida de princesa.~
Princesa de mi corazón, eres mis
ojos. Hay ternura infinita en tu descanso mientras duermes, ¿sueñas con tu príncipe?
No te canses de soñar pequeña, aunque
los príncipes no existen, nunca dejes de soñar. Princesa de mi alma, daría todo
por ti, por tu eterna paz interior e infinita felicidad, por ver cada día tus
hermosos luceros con brillante destello. Te cuido mi princesa porque si la vida
decidiera hacer algo contigo y llevarte lejos de mí, mi espíritu no resistiría la
soledad, mucho menos el dolor. Tu sonrisa ilumina mi corazón, mi instinto me
llevó hasta ella y soy un agradecido del destino por haberte puesto en mi
camino. Linda princesita, hija de la luna, heredera del sol, tu mundo interior
me complace, pienso en ti y me inundo de emociones hasta el límite de hacerme
llorar. Eres hermosamente dulce y gentil, estás bendita con todas las bondades
de este mundo. Eres única, eres especial, eres maravillosamente mía.
domingo, 7 de octubre de 2012
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